La utilización de marihuana con fines médicos está muy extendida y ha sido bien conocida a lo largo de los tiempos.

En concreto, el alcohol de marihuana se ha utilizado tradicionalmente sobre todo en zonas rurales como remedio para distintos tipos de dolores, fundamentalmente de tipo articular y muscular.

En la actualidad son muchas las personas que siguen confiando en sus virtudes para realizar masajes y friegas.

Hacer alcohol de marihuana en casa es un proceso que no resulta desconocido para muchas personas que sufren dolores crónicos, como el reuma, la artritis o la fibromialgia. Es muy recomendado también en otro tipo de dolores de carácter más agudo, como los asociados a tendinitis, contracturas, golpes o piernas cansadas.

El alcohol de marihuana como antiinflamatorio

La inflamación no es más que una respuesta del sistema inmunitario de nuestro organismo para protegerlo de infecciones y lesiones. Por tanto, la respuesta en sí no es mala, pero sus efectos como hinchazón, dolor físico, calor excesivo o eritema, pueden resultar muy desagradables. En ese sentido el uso de alcohol de marihuana es efectivo, ya que al reducir estos síntomas nos hace sentir mejor.

Por tanto, los beneficios del alcohol de marihuana se concentran así en su capacidad antiinflamatoria. El uso de marihuana verde o cruda, que no es psicoactiva, hace que se aproveche su contenido en THCA y CBDA (que no se transformarán en THC y CBD si no existe un proceso de curado). Es precisamente en el THCA donde se presentan interesantes propiedades para disminuir la inflamación y aliviar el dolor

Los efectos del alcohol de marihuana sobre articulaciones y músculos son rápidos, produciéndose una mejoría inmediata tras la aplicación tópica, siempre con relación al tipo de planta que se haya utilizado. En este sentido suele ser muy útil para los pies y piernas cansadas, por ser un remedio bastante económico.

Otros usos del alcohol de marihuana

Más allá de sus aplicaciones en el sistema musculoesquelético, son numerosas las personas que afirman que la aplicación local del alcohol de marihuana les alivia también los dolores asociados a migrañas y sinusitis. Desde un punto médico esto tiene bastante sentido, ya que ambas patologías se verían beneficiadas por su efecto vasodilatador.

Otros usos reportados desde antiguo indican su efectividad al aplicarlo con paños sobre la frente para bajar la fiebre, o bien con gasas húmedas sobre el pecho para el alivio de la congestión respiratoria. 

En estos casos, la combinación de alcohol de marihuana con alcohol de romero produce un alivio muy rápido y natural, que se ha aplicado tradicionalmente en niños y continúa haciéndose también en muchos grupos culturales desde tiempos remotos.

 

En definitiva, la marihuana y el alcohol hacen una pareja perfecta para el tratamiento de afecciones del sistema musculoesquelético tanto agudas como crónicas, así como en otro tipo de dolencias. Su elaboración es tanto económica como sencilla, y sus beneficios son bien conocidos desde la antigüedad. La aplicación de alcohol de marihuana mediante friegas o con un algodón proporcionará alivio inmediato del dolor y la inflamación.