La meditación y la marihuana se conocen mutuamente desde hace mucho más tiempo del que creemos. La meditación, y en consecuencia el mindfulness, suena a moda pasajera, pero sin duda existen registros históricos que la acreditan como una práctica milenarias. Incluso milenios antes del nacimiento del Buda histórico (Sidartha Gautama) ya existían los vedas escritos. Estos textos sagrados, datados sobre el 1500 a.C. nombran el cannabis como una de las cinco plantas sagradas. El dios Shiva, era un apasionado de esta planta, hasta tal punto, que en el lejano Nepal se sigue celebrando una festividad en torno a este dios y la marihuana.

Las personas que hacen meditación diaria y toman marihuana (ya sea por prescripción médica  o por voluntad propia) hablan de los beneficios sinérgicos obtenidos. Puesto que una de las características de esta hierba es lo presente que te hace sentir. Si a eso le añadimos que la meditación se practica para estar presente en el aquí y el ahora, podemos entender que la combinación sea beneficiosa.

Gracias al mindfulness, el cual está recibiendo mucho apoyo de la ciencia debido a innumerables estudios científicos, la meditación se está valorando cada vez más. Se está instaurando en las aulas y los trabajos como método preventivo y también de sanación. Estos estudios han demostrado cambios en la corteza prefrontal que se mantienen a largo plazo, lo que se traduce en efectos positivos en la empatía y otras habilidades meta-cognitivas. Si la marihuana tiene además efectos positivos en la salud, la combinación puede ser bastante adecuada.

Esto se materializa en que se está ayudando al cerebro por dos vías distintas, por un lado la meditación ayuda a la disminución de la actividad de lo que se ha dado en llamar “modo automático” del cerebro. Al disminuir esta actividad, la mente está más tranquila y más reposada. El cannabis tiene efectos demostrados en este aspecto, con uno de sus componentes principales, produce un efecto calmante para nuestra mente. Este es el llamado THC, delta-9-tetrahidrocannabinol, pero no podemos olvidar que esta planta contiene más de 500 sustancias químicas, incluidos más de 100 compuestos que están emparentados químicamente con el THC conocidos como cannabinoides.

Esta combinación no ha pasado desapercibida. De hecho existe una shanga (comunidad) de practicantes de meditación radicada en Las Vegas, Nevada, que está investigando estos beneficios. Su organización, llamada Marijuasana (asana: postura en yoga) llevan años comprobando qué dosis de hierba puede ser la adecuada para profundizar en la meditación.

En palabras de la fundadora de Marijuasana, Stacey Mulvey:

Nosotros hacemos un poco el camino al revés. En vez de trabajar poco a poco en la meditación estricta, alcanzando mayores estados de conciencia en búsqueda de la iluminación, empezamos vislumbrando primero ese estado, para ir paulatinamente centrando nuestra práctica hasta la calma absoluta. Así aprendemos a asentar ese estado, a equilibrarlo y a centrarlo, de modo que tengamos una mejor comprensión.

Stacey Mulvey

Fundadora, Marijuasana

Por desgracia, algunos vivimos en países donde aún no es fácil el acceso a esta hierba, por lo que solo nos podemos contentar con comer una galleta de kifi, una hora antes de la clase de meditación e ir notando los efectos…

Fuentes:

Mehmedic Z, Chandra S, Slade D, et al. Potency trends of Δ9-THC and other cannabinoids in confiscated cannabis preparations from 1993 to 2008. J Forensic Sci. 2010;55(5):1209-1217. doi:10.1111/j.1556-4029.2010.01441.x