A veces existe cierta confusión entre los consumidores y cultivadores menos experimentados respecto a términos como marihuana, kifi, resina, polen y hachís.

Hablamos de la misma planta, pero ¿sabes qué es el kifi?

Qué es el kifi

Cuando hablamos de kifi nos referimos a las glándulas de resina en las que residen los cannabinoides y terpenos de la planta de marihuana.

Por tanto, el kifi son los cristales, es decir, una parte del tricoma o pelo, recurso que la planta de cannabis desarrolla para disuadir a sus depredadores herbívoros con sus efectos psicoactivos.

De dónde y cómo extraemos kifi

El kifi en realidad es solo la punta bulbosa del tricoma en el cogollo. Por tanto, una planta de buena genética, cultivada con cariño, permitirá obtener un kifi de gran calidad.

Extracción del kifi

Para obtener el kifi sin desequilibrar nuestro presupuesto, lo idóneo es optar por el kifi tamizado.

Lo que haremos será separar los cristales de kifi, donde se encuentran la mayoría de los cannabinoides, del resto de la planta.

La forma más sencilla de obtenerlo es utilizando un grinder polinizador, que al picar la marihuana va recogiendo las glándulas de resina en su interior.

Si vamos a obtener cantidades grandes de kifi, podemos optar por telas de seda o tamices especiales para separar el kifi de la materia vegetal mediante el tamizado de los cogollos.

Si se dispone de varios tamices de micraje diferente, el tamizado será aún más eficiente obteniéndose un kifi más puro y limpio.

El primer polvo que se obtiene al tamizar es conocido popularmente como polen de kifi o simplemente polen, y contiene gran cantidad de THC.

Cómo conservarlo adecuadamente

Consumir kifi es una forma excelente de experimentar el cannabis, ya que reduce los efectos nocivos del material carbonizado.

Para aprovechar bien el kifi, lo ideal es mejorar el producto final, manteniendo o incluso aumentando su potencia y refinando su aspecto.

Suele ser habitual guardarlo sin prensar, como un polvillo, lo que hace que sea muy fácil cuantificar las dosis y mantiene un sabor más original, aunque es más difícil de conservar y transportar.

En un recipiente metálico y hermético se conservará muy bien esta forma en polvo o polen, siempre que al abrir para obtener las dosis lo cerremos rápidamente.

Otra forma de conservar correctamente el kifi es prensado, lo que se conoce popularmente como prensa de polen o hachís. De este modo la conservación al aire libre es mucho mejor y más duradera, siempre guardándolo en algún envase, mejor aún si es hermético.

Para muchos consumidores, el primer polvo o polen tiene un efecto más agradable que el hachís y, aunque a veces existe confusión a este respecto, como vemos, ambas son formas de conservar y presentar un mismo producto, el kifi de la planta de marihuana.

 

En definitiva, el kifi es el resultado de extraer los cristales que cubren los cogollos de la planta de marihuana y que contienen la mayoría de las sustancias psicoactivas. Estos cristales son glándulas de resina, siendo el kifi concretamente la formación de cristales en la punta de la glándula. Extraer tu propio kifi para tamizarlo y obtener polen, o para prensarlo y conseguir hachís, es un proceso relativamente sencillo y que ofrece muchas satisfacciones al cultivador.