El hachís que se elabora manualmente en India y Paquistán recibe el nombre de charas y es considerado uno de los mejores productos de cannabis.

En estas zonas, la planta crece de forma salvaje, sin necesidad de cultivo, de modo que las charas son uno de los tipos de concentrados de hachís más antiguos de mundo.

Origen de las charas

Las charas son la forma más tradicional del cannabis, obteniéndose de los mejores cogollos naturales originales de las laderas del Himalaya. Su aspecto es suave pero a la vez consistente.

Existen diferentes referencias a las charas en la mitología hindú, como los efectos afrodisíacos sobre el dios Shiva.

Las charas forman parte de ceremonias religiosas, en las que se fuma en pipas de arcilla denominadas chillums. 

Cómo son las charas

Este extracto de cannabis es prácticamente igual al hachís y se prepara separando los tricomas para producir un alto nivel de concentración. Los tricomas se muestran como capas pegajosas de aspecto cristalino en las flores, y en menor abundancia, también en las hojas y en los tallos.

La parte de fuera es de un color marrón más oscuro, por la oxidación, mientras la interna se asemeja más a un color marrón caramelo. Su aroma es muy característico e intenso con notas frutales y amaderadas.

Diferencia entre las charas y el hachís

La principal diferencia con el hachís es que las charas parten de plantas de cannabis que aún están vivas, mientras, por el contrario, el hachís se obtiene de vegetal seco. Las charas son la única variedad del hachís procedente de la planta fresca.

Otra de las diferencias es que, mientras el hachís puede tener distintas formas de elaboración, las charas siempre se hacen a mano.

Cómo hacer charas 

Hacer charas es un proceso muy delicado y minucioso, que requiere paciencia y una importante cantidad de hierba.

Partiremos de cogollos que tengan un poco de tallo y que estén a unas 2 o 3 semanas de alcanzar la maduración completa.

Se comienza manipulando o frotando las flores, con las manos bien lavadas con jabón sin olor, lo que dejará en ellas la resina en forma de producto color marrón. Estos son los tricomas, que ahora se han quedado pegados a nuestras manos.

Vamos obteniendo cantidad hasta tener suficiente y entonces empezaremos a hacer bolas o barras con la resina, lentamente, frotando entre sí nuestras manos. Cuando ya tengamos las formas deseadas, las envolveremos en film transparente a fin de que no se sequen.

El proceso total es muy largo: puede durar unas 8 horas para producir unos 8 gramos. Debe ser así, ya que cuanto más despacio se realice el frotado, mayor será la calidad.

Existe también otro método tradicional que consiste en caminar vestidos con prendas de cuero entre las plantas de cannabis, de modo que la resina se quede pegada a la ropa.

 

En definitiva, son muchos los consumidores habituales de cannabis que no han tenido oportunidad de consumir las charas, resultando estas muy codiciadas. Podemos considerarlas una delicatessen muy específica en el mundo del hachís, por lo que a veces es llamada el oro negro del Himalaya.